-Siento profundamente
haberos privado durante tantos años de lo que se siente cuando
descubres que eres realmente moderno. Recientemente un amigo
hetero me cuenta que tiene otro amigo más (al que yo no conozco)
del que está casi seguro que es marica, y se automortifica en
busca de errores propios que hayan obligado a su colega a mantener
la boquita cerrada (en la que, como decían nuestras sabias abuelas,
nunca entran moscas a no ser que uno lo quiera).
¿A que da mazo de morbo lo de sospechar éso de alguien? ¿A que
cuesta mantener la intriga a raya sin caer en una intromisión
imperdonable incluso para estos días tan modernos? Cuando mis
'amigos de toda la vida' me echan en cara mi falta de confianza
en ellos por haber sido precisamente ellos los últimos en enterarse
de lo mío, yo les suelo responder con la misma frase: "sería
muy fácil deciros que consideraba que no estabais preparados
pero sería un cinismo por mi parte. El que no estaba preparado
era yo". En ese momento creen dislumbrar un abismo en
mi interior poblado por negros sentimientos de cobardía y pasamos
a otro tema mucho más banal e intrascendente.
Este recurso no me va a funcionar durante mucho más tiempo,
pero tendré que explotarlo todo lo que pueda porque si no tendré
que empezar a describirles mis andanzas por los cuartos oscuros
de esta ciudad y mi experiencia me dice que, a pesar de lo modernos
que se sienten, un exceso de información puede terminar revolviéndoles
las tripas. |
El primer eliminado de
la versión americana de Gran Hermano se llamaba William. Era
un negro de veintiocho años muy cañero, reivindicativo con su
causa y miembro de los 'Panteras Negras'. Cometió el error de
tener una movidilla con la más pija de sus compañeras de la
casa, una pepona yanqui en el más puro estilo 'Sensación de
Vivir' que se defendía de las acusaciones de racismo encubierto
que le hacía argumentando que ella no era racista porque tenía
muchísimos amigos negros.
"Exhibes a tus amigos negros como si fueran
trofeos", le respondió Willie, zanjando con esta frase
la discusión y, de paso, su participación en el concurso. (La
chica, al ver su única coartada tan precisamente desmontada,
tan sólo le quedó ponerse a llorar, con lo que consiguió que
el resto de los concursantes y telespectadores llegaran a la
conclusión de que William era un personaje despreciable). |
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Mis amigos son lo mejor (¡de verdad! tanto los 'unos' como los 'otros').
A falta de hijos me gustaría que fueran la luz que ilumine el sendero
de mi vida mientras ésta dure y confío en que ninguno se me mosquee
por esto que acabo de escribir, pero les suplico que hagan examen
de conciencia porque no me gustaría descubrirme un día sentado en
una vitrina.

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