-Claro que todo esto no está exento de riesgos, dilemas y conflictos internos para todos los que, repentinamente, osen seguir esta nueva tendencia en contra de lo que ha sido la norma establecida desde que tienen uso de razón. "¿Qué palabra debo utilizar? Marica les puede sonar demasiado ofensivo pero, ¿y si homosexual resulta demasiado políticamente correcto y quedo como un pringado?" Eso hasta que consiguen relajarse y se dan cuenta que lo mejor es no comerse la olla y zambullirse en el gratificante universo de la aceptación sin restricciones, momento en el que la cagan rebasando la línea por el extremo opuesto: "Pues sí, me parto de risa con este chico, oyes. Es relaciones del Long Play, le conocí en el Festimad y es bujarra". Luego está todo lo concerniente al novio. "Acabo de estar con tu 'amigo'" No es mi amigo, chacho, es mi novio. O bien: "Qué simpático es tu compañero" ¿Qué compañero? ¿El de piso, el de celda, el del mus? Gracias a Dios en el castellano no existe ninguna expresión tan total como esa que tienen los yankis de "significant other". Dudo que fuese capaz de contener las carcajadas si tuviese que escuchar una perla como "Dile a tu 'otro significativo' a ver si os queréis pasar por casa cuando chapen aquí, que vamos a organizar un chill out".

¿Y qué me decís de salir del armario? Bueno, por suerte para vuestras madres la mayoría de vosotros no me podrá decir gran cosa al respecto (aunque alguno habrá que tampoco pueda, y no por falta de motivos, ¿ein?). Es como un indulto de una cantidad variable de meses para todas las perrerías y traiciones que halláis cometido con vuestros colegas desde que les conocisteis.

Instantáneamente y como quien no quiere la cosa pasáis a convertiros en mártires de esta sociedad, un híbrido entre la Madre Teresa de Calcuta y Gurruchaga en pleno proceso por el Caso Arny, despertando en vuestra pandilla un sentimiento de culpabilidad (por todos los chistes de maricas que han dicho en vuestra presencia) o de paternalidad (por tropezarse inesperadamente con lo que siempre han considerado una tara genética que, aunque no limita para nada, no deja de ser una tara), o de orgullo (no en vosotros o en el valor por confesar una cosa así, sino en ellos mismo por ser tan guays que no os van a marginar por serlo). Creedme, no hay nada que complazca más el ego de un hetero que le cuentes que te van los rabos, de modo que os recomiendo una salidita del armario aunque sea ficticia (rollito Nuria Bermúdez) cuando os interese mejorar vuestra relación con alguien. No dejéis de intentarlo con ese camello al que dejasteis aquel pufo millonario la última Nochevieja.

Pero también hay que tener mucho cuidado si se trata de tus amigos de toda la vida porque puedes despertar en ellos una rabia incontrolada por no haberlo hecho antes. "Desde luego, hijo, eres gilipollas. Mira que no decirlo..." Lo siento. Siento profundamente haberos privado durante tantos años de lo que se siente cuando descubres que eres realmente moderno.

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