|
LOS AMIGOS DE PETER
-Tras las amenazas de muerte sufridas durante toda esta semana por mi persona a causa de mi último comunicado oficial, mi representante, que se encuentra en las Islas Caimán practicándose un microinjerto capilar, me ha recomendado que edulcore un poco mis intervenciones si es que pretendo que alguna vez Ana Rosa Quinatana me contrate para escribirle un libro. "Habla de Tamara, que tanto te mola", me sugiere, pero de Tamara ya se ha dicho casi todo y, por otra parte, no me puedo permitir el lujo de ser tan predecible. Así que en otro arrebato de egocentrismo prefiero volver a hablar sobre mis circunstancias en otra proyección que confío os ilumine en vuestro día a día.
|
 |
| Teniendo en cuenta que esta página es punto de encuentro para cientos de adolescentes machotes rebosantes de testosterona que se mueren por estar a la última, considero que es el lugar idóneo para lanzar la siguiente pregunta: ¿Os consideráis realmente modernos? ¿Sí? (Bueno, grabáis todos los episodios de South Park, conseguisteis el CD del Sónar y tenéis una sudadera comprada en el Mercado de Fuencarral, así que sí, es posible que, en efecto, lo seáis. Pero pasemos a la prueba del algodón): ¿Tenéis algún amigo marica? ¿No? Lo siento, sigue buscando. Hay miles de premios en nuestros envases. |
Pues sí, esta vez no he podido evitar la tentación de reflexionar un poco a cerca de la repentina aceptación que estamos teniendo desde hace unos cuantos años los de mi condición. La gente nos busca, nos saluda, nos ponen hasta las trancas de diferentes substancias y hasta nos invitan a sus casas... ¡a solas! Y lo más significativo es que después lo pregonan sin temor a que el resto de sus coleguitas tomen represalias contra ellos. ¡Incluso algunos se ofenden si no les saludamos con dos besos! (A mí lo de los dos besos me parece una petardada más que prescindible pero son ellos, lo juro, los que se empeñan en levantarse, pasar por encima de todos los que están sentados en su mesa, tirar varias copas al suelo e incluso fracturar de un pisotón algún metacarpo de algún contertulio tan sólo por plantarme en la cara sendos chupetones. Ya veis, con lo fácil que es estrechar una mano). Pura pose contra la que no tengo nada, especialmente si la comparo con otras mucho más irritantes que tengo que padecer a diario como las de los maricas de mi gimnasio o las de la tribu de porteros_de_discoteca_rumanos_y_lobotomizados que recientemente nos invaden. Pero no olvidemos que es una pose al fin y al cabo que, como todas, intenta dar a ver un mensaje claro a cerca de los que la practican: "Somos modernos".
SIGUIENTE ->
|