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Como suele ocurrir en el noventa por ciento de los mensajes que me envían omite usted un dato fundamental para que yo pueda establecer un diagnóstico fiable, su edad. Me es imprescindible para determinar si es usted un nostálgico fetichista o, simplemente, un temerario tocapelotas. Presiento que va a ser lo primero. ¿Coincidió su edad del pavo con la década de los ochenta? Si la respuesta es sí puede estar tranquilo. Usted no es un auténtico facha ni que corre el riesgo de terminar siéndolo. Es todo más frívolo. Usted simplemente quedó impactado por la iconoclastia del momento, algo más que comprensible teniendo en cuenta su valor estético, tan denostado hoy en día excepto para sensibilidades especiales como la nuestra. Yo le rogaría que llevara esa pasión hasta sus últimas consecuencias. Canjee su coche por una Vespino y fórrela de arriba a abajo como se merece. Hay tres pegatinas que no pueden faltar: mariquita del logo de la estación de esquí Candanchú, logo del bourbon Four Roses y Snoopy abanderado portando el emblema de la desaparecida Alianza Popular en su señera. Verá usted qué diver. Por último, advertirle de que taraear un himno sin letra queda un pelín de tarado. Pruebe a sustituirlo por este otro: “El imperio contraataca”, de los Nikis, más oficioso, menos castrense, pero igualmente enardecedor. Cuando se aburra de él puede alternarlo con cualquiera de Modestia Aparte. Si habla usted ingles, entonces Wham!. El Replicante. |
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Que puede o no ajustarse a mí, dice el desgraciado. ¿De dónde saca usted sus métodos de auto ayuda? ¿Del Bravo? “Confiese al mundo sus frustraciones para superarlas. Si le parece una exposición inasumible disfrácelo de distante y objetivo análisis de interés colectivo”. Pues habrá oído hablar de nuestra vocación de servicio público, pero todavía no he aprendido a sanar con las manos. Yo no puedo ayudarle a ser popular. Tampoco puedo hacer que tenga más confianza en usted mismo y la responsabilidad de que se sienta bien con su cuerpo se la cedo a su endocrino. Lo que sí podría hacer es mentirle, decirle que dentro de diez, veinte o treinta años todos estos problemas que ahora le atormentan serán un jocoso borrón en su memoria. Pero eso no será así. Usted se encargará de cebarlos. Tal vez si tuviera usted otra escala de valores le daría importancia a cosas que sí están bajo su control, las cosas ajenas a uno mismo. Es lo malo de pensar exclusivamente de piel para adentro. Ahora que lo pienso sí que conozco un método bastante práctico que, si bien no le servirá para encontrar la felicidad, sí puede hacerle más llevadero el día a día: asumir el fracaso. Le parecerá extraño, pero algunos lo consideran mucho más interesante que el éxito. Yo no.El Replicante. |
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Vamos a ver, ¿a ti te parece normal enviar semejante tostón para decirme que tu novia te pone los cuernos? ¿No llevo semanas pidiendo concisión, que tanto os cuesta entenderlo? “Mi novia me pone los cuernos”. Son seis palabras, joder. ¿A mí qué coño me importa si sales todos los fines de semana, si te haces un sandwich de chopped o de chicharrones o si ella se lo monta con un ertzaina o un aizkolari? “Para ponerte en situación”, dirás. Lo único que necesito es saber si tú no tienes reparos en dormir sobre los lefazos de todo el Orfeón Donostiarra, y para llegar hasta ahí me basta con línea y media. ¿Y qué mierda es esa de que tu piso le pertenece? ¿Tu piso es tuyo o no lo es? Pues si tu piso es tuyo seguirá siéndolo hasta que no te cases y firmes el papelito de bienes en común, cosa que supongo harás antes incluso de irte de luna de miel. El Replicante. |
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¿Por quién dice lo del hierro? ¿Por usted? No se me venga abajo. Su problema es que no quiere ver las posibilidades que encierra su nueva situación. Plantéeselo como el comienzo de una etapa más en su trayectoria. Obviamente usted no terminará dirigiendo el festival de Bayreuth, ni falta que le hace. Usted debería seguir explotando ese mismo potencial que tanto le ha cundido hasta la fecha: su exceso de testosterona. Sólo hay un único inconveniente. El mercado de las chochonas de barrio sencillamente no renta tanto como sería deseable, a no ser que se conforme con envejecer un bajo de Villaverde con una cajera del Caprabo que perderá todo su encanto al primer embarazo. Pero quedamos en que usted no era un conformista, ¿no es cierto? Reubíquese, búsquese un nuevo target. Tengo un grupo de amigos que siempre andan buscando caras nuevas. Dudo que hayan oído hablar del Streetfighter ni que sepan lo que es una Rieju, pero eso no tiene por qué ser un obstáculo. Seguro que se lo pasan pipa con sus batallitas. De mí ya se han aburrido, ¿sabe usted?, cada vez los prefieren menos pulidos. Cosas de la edad, supongo. Son educados, manirrotos y bastante razonables; no le importunarán llamándole a horas intempestivas en algún absurdo arrebato pasional. Tienen gustos bastante clásicos, nada bizarros, y tan pocas ganas como usted de que les vean juntos en público. No pretendo engañarle, se trata de una tarea que requiere cierta capacidad de abstracción. Ejercítela, ¡y a vivir! El Replicante. |
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Querido colono: ¿Qué tal por la metrópoli? ¿Todo bien? Le noto un tanto iracundo. Relájese. Pronto habrá ahorrado lo suficiente como para pagarse el billete de ida y podrá empezar con el de vuelta, y seguir así disfrutando de tanta variedad genética como hay en su país y de eso tan divertido que debe ser subir y bajar de los arboles en ascensor. Hay que ver qué bien se lo montan ustedes, bribones. Quién les mandaría emigrar. Por desgracia, me veo en la obligación de reprocharle esas pequeñas matizaciones lingüísticas que se permite. No pretenda ser más papistas que el Papa, especialmente cuando son ustedes los que nos han parasitado el idioma. Es verdad que los ordenadores computan, no ordenan. El que ordena y barre la mierda que escupen las adorables nínfulas ibéricas es usted y no ellos. Pero nosotros somos así y ustedes asá: unos les ponemos nombres delirantes a los inventos que nos llegan de yankilandia y ustedes se los ponen a sus hijos: Yourlady, Usnavy o Yeiefkey (JFK). Por lo demás, le reconozco que somos un poco excéntricos. Aquí las puctas son putas, la Z es un fonema y una letra, y el suelo tiene una densidad que no permite que las colillas boten al caer. Nada que objetar en lo relativo a las niñatas con las que tiene que lidiar a diario. Seguro que son unas golfas y unas gilipollas, duro con ellas. Quién sabe si alguna nos estará leyendo en este momento, intentando ubicar a Ecuador en el Golfo de Bengala e imaginándole lúbricamente como una mezcla entre caucasiano y masai. Lo dicho, unas guarras todas. Qué pena que usted ya esté servido.El Replicante. |
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Eso mismo me pregunto yo, será que me habéis visto cara de Petete. Te arreo este googleo y vas que ardes: El ácaro que produce la sarna apenas puede ser visto a simple vista. El ácaro es una pequeña criatura de ocho patas y con un cuerpo redondo que penetra la piel. En el término de algunas semanas, el paciente desarrolla una reacción alérgica que provoca una severa picazón; a menudo lo suficientemente intensa como para mantenerlo despierto toda la noche. La sarna humana casi siempre se transmite por el contacto estrecho con otra persona. Atraída por el calor y el olor, el ácaro hembra hace un túnel en la capa de la piel, deposita sus huevos y segrega toxinas que causan reacciones alérgicas. Las larvas salen de los huevos y excavan túneles en las capas externas de la piel donde se convierten en ácaros adultos. Si el ácaro es expulsado al rascarse, aún puede vivir en la ropa de cama por hasta 24 horas, o más. Si la cama presenta rastros de semen o fluidos vaginales el ácaro hembra puede transformarse en una complaciente cortesana que hará lo que esté en su mano por agradar a su anfitrión, de donde viene el conocido refrán “sarna con gusto no pica”. Yo nunca he tenido sarna, pero sí ladillas. Son un poco más grandes y se aferran como putas al vello púbico. Tardé bastante en percatarme de ellas, y para entonces fue demasiado tarde. Se introdujeron a través de mi uretra y se instalaron en mi vesícula seminal. Desde entonces eyaculo un engrudo oscuro de alto valor exfoliante.El Replicante. |
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Querido Julian. Ni casualidad ni hostias. Más bien lo segundo: he desarrollado una técnica comiendo rabos que para ti la quisieras. El secreto está en no tener arcada fácil y poder alojarlos hasta la glotis. Es más cómodo para el receptor comerla de canto, pero entonces rozará con las muelas. Supongo que está de más que te recuerde que en este mundo tan perro no se premia la voluntad sino la eficacia. Existe una leyenda urbana que dice que los webmasters de Yonkis.com son heterosexuales por aquello de que les gusta colgar galerías de bikinis. Por suerte para mí, es todo una pose. Reincides en las mismas preguntas que ya me han hecho otras veces. No, no necesito currar. Sí, soy un niño de mamá. Sí, me pagan por pellizcaros los pezones. Acerca de mis hermanas, la que más interés puede suscitarte es Irene, veinticuatro años, castaña con mechas rubias y buenas curvas. Como dato negativo te diré que me roba las maquinillas para afeitarse el pubis. ¡Si la chiquilla supiera a lo que se expone! Sale con un creativo publicitario que gana tres mil euros al mes, así que ya puedes despabilarte.El Replicante. |