Cuando las generaciones futuras se acerquen a estos documentos lo harán muchas veces sin conocer su contexto, y tendrán problemas, igual que los tengo yo, interpretando las causas de determinadas reacciones. Aquí necesitarán el dato de que durante esta última semana me he visto obligado a hacer un llamamiento solicitando mensajes más concisos y menos reiterativos, medida que ya hube de tomar en temporadas pasadas y que no supone un agravio para el lector veterano. Pero todo apunta a que esta casa está siendo asediada por hordas de advenedizos que se enseñorean con el terruño y creen disfrutar de rango para objetar. Se ve que les jode que mime el producto desde la misma materia prima. Esos son los que se quejan en circunstancias normales de tener que leer parrafadas demasiado densas, aunque yo estoy dispuesto a pasarles por alto la contradicción. Lo único que quieren, igual que queremos todos, es ser publicados, y puesto que todos han cumplido con el único requisito que les pedía, es de justicia cumplir con mi parte.
A ver, subnormales: yo en mi sección hago lo que me sale de la polla, ¿estamos?
En otro orden de cosas, me gustaría dar respuesta a un colectivo que va ganando presencia en mi bandeja de entrada. Me estoy refiriendo a los que aspiran a una contestación en privado. Veréis, la cosa no funciona así. Ya sé que mucho de lo que leáis aquí puede parecer maravillosamente razonable e inspirado, pero carece por completo de valor terapéutico. Si vuestra carta no ve la luz pensad que su réplica, aunque estética, habría sido del todo inocua, cuando no contraproducente.
Y qué podría decir del amor, hablando de todo un poco. Yo entiendo que estéis anegados de amor y que os tiente la idea de levantarle un monumento en la línea del Tristán wagneriano. Será tiempo bien invertido, pero no olvidéis que para comerse una rosca con esos ingredientes hace falta el oficio de un genio, y mientras no se demuestre lo contrario, ninguno de vosotros los sois. Y aunque lo fuerais tampoco sería éste su marco ideal, así que no me mandéis más coñazos amorosos, por caridad. Ya veis que para salir en esta sección basta con perder una pierna. Perdedla y luego hablamos.
Quedan tres putas entregas para terminar la temporada. Intentemos que queden bonitas.
El Replicante
|