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Naturalmente. Usted no sólo está en su derecho a alegrarse, sino en la obligación, igual que en Madrid se alegraron de que ardiera el Liceu o cuando el averno se tragó sus arrabales porque a sus concejales les dio por excavar túneles con cabezas nucleares. ¿Qué sería de la vida sin estas pequeñas contraprestaciones? Espero que también se alegre usted del fiasco de París, porque si no tendría ya que empezar a catalogarle como algo peor que un simple charnego tocapelotas. A los madrileños que estaban ilusionados con el proyecto hay que recordarles que quien no se consuela es porque no quiere. Salvo por un par de mariconadas sin importancia, para dentro de cuatro años tendrán la misma ciudad que tendrían si les hubieran dado los juegos: bien equipada, moderna, funcional, accesible y aséptica. Espero que entonces sus dirigentes comprendan para próximas aventuras que todo eso no basta. Hará falta dinamitar la ciudad entera y reconstruirla en torno a los cimientos del antiguo alcázar. Lavapiés tendrá que ser reproyectada como judería medieval y el Manzanares será reconducido para que cruce la Castellana. En ese sentido no se ha tomado nota de la experiencia de Barcelona, que demuestra que para que una ciudad provinciana consiga unas olimpiadas debe tener vocación de parque temático. El Replicante |

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Vaya, un aficionado a la ópera que se ha quedado sin aloe vera. Eso hará que su orzuelo crezca sin restricciones, supongo. ¿No ha oído hablar de los antibióticos de uso tópico? Algo me dice que no, que ignora usted los milagros de la farmacéutica moderna y que aún se aplica ungüentos de bergamota cuando le cae la breva de que alguien le reviente la almorrana. Le imagino sentado frente al espejo purgándose las pústulas como una mariscala que espera el desayuno, cavilando sobre cómo disimularlas antes de su paseo por el parque, no vayamos a darles a las vecinas nuevos motivos para hacer corrillo. Le imagino con su batín y su toalla-turbante paladeando alguna irrespirable grabación en mono de alguna divona añeja, y me preocupa que esos granos sean la somatización de las pasiones que sus heroínas favoritas le inculcan. Mi consejo es que renuncie a Isolda, a Medea y a Norma durante lo que queda de verano y se zambulla en el género chico del reggaetón. Tal vez sus interpretes no sean capaces de apianar como a usted le gusta ni de dar un si natural, pero suplen sus carencias técnicas con una presencia escénica que encontrará turbadora. Verá el efecto tan sorprendente que produce sobre su dermis y sobre la sombría línea melódica en la que se ha convertido su vida. El Replicante |

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Pues yo creo que no, que cada vez les compensa menos, y por eso cada vez hay menos maricas en las fiestas del orgullo gay y más turistas dispuestos a jugarse una lipotimia con tal de pasar por los más progres del pueblo. Esto tiene una explicación: hasta hace cinco o seis años Madrid no tenía unas fiestas autóctonas verdaderamente masivas, como Las Fallas de Valencia, los San Fermines o la Feria de Abril. Los equivalentes castizoseran San Isidro y la verbena de La Paloma, demasiado rancias para movilizar más que a cuatro pensionistas que se visten de chulapos. Pero hete aquí que a los maricones les dio por hacer lo que mejor se les da, mariconear, esta vez en la vía pública con la excusa de la pluralidad y las libertades, un reclamo infalible para las huestes de botellonistas de varias provincias a la redonda y para el gremio de los auxiliares administrativos, sedientos de su monodosis anual de color y heterodoxia que las despedidas de soltero/a de sus compañeros/as de oficina a duras penas colmaba. Y en vista del éxito, los maricas de bien, que de tontos no tienen un pelo, han corrido a refugiarse en sus cuartos oscuros a no ser que tengan algún interés económico en la movida, que es al fin y al cabo donde desemboca tanta reivindicación y tanta libertad. Ya que tu información sobre el asunto se basa en lo que has visto en la tele, habrás observado el tratamiento inédito que se le ha dado por parte de los informativos este año. Nada de julandronas histriónicas, osos empastillados ni brasileños hipertrofiados, como si esos dos millones de borrachos sudorosos según la organización, noventa y ocho mil según la fuerzas de seguridad, estuvieran ahí por Carmen Calvo o Pedro Zerolo. ¿Por qué esta obsesión con elevar a la categoría de reivindicación una jarana cuyo único fin es hacer el agosto en julio y el ridículo cuando sea? ¿Por qué los únicos maricas que están dispuestos a casarse son siempre los más feos y grotescos? ¿Por qué esta institución milenaria no seduce a los ejemplares más deslumbrantes? Llegará el día en que un hombre sea capaz de responder a estas cuestiones. El Replicante |

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Con el esfuerzo que llevo invertido en las últimas semanas para hacer entender a la gente que no me pueden mandar tostones pretenciosos y aparece usted presumiendo de una bula que ya me dirá de dónde saca. Pues le diré una cosa: yo puedo consentirle que se pase por el forro mis directrices cuando le plazca, porque usted ya ha vivido en sus carnes la experiencia de no ser publicado y sabe a lo que se expone. Pero también ha de saber que así le hace un flaco favor a su imagen, con ese desprecio suyo por el laconismo y la frescura que ya le han convertido en el segundo quejica más odiado por el resto de lectores. Le gana Daniela Kauffman, y eso que la muy puta sólo lleva un mensaje publicado. No digo más. Hoy me trae una historieta anticlerical y subversiva. Así se hiere a una institución universal e introduce una confusión enorme en el orden moral y humano. Por que, ¿qué deben explicar ahora los profesores de física cuando sus alumnos les pregunten si las bombonas de butano pueden explotar cuando se las agita? ¿Qué no? Se estaría faltando al rigor, pues ha habido casos de bombonas que han explotado por mucho menos. Y aunque pueda haber bombonas aptas para su agitación, no es menos cierto que la tradición y el sentido común nos conmina a no hacerlo. Con su actitud se desoye a una inmensa parte de la población cuya conciencia les grita que las bombonas de butano no deben agitarse. Hay quien opina que sí pueden desplazarse, zarandearse o menearse, pero agitándolas se corre el peligro de que estallen todas al unísono, con la amenaza objetiva que eso implica para La Familia, núcleo primordial e indisoluble de nuestra sociedad. Oponerse a esta práctica no significa tener nada en contra de los que la practican, y apoyándola tampoco se hace nada por su integración. Decir “no” a los que agitan bombonas de butano supone decir “sí” a la grandeza de las mismas. El Replicante PD: Tenga la bondad de no volver a mandarme un texto tan largo en un documento del bloc de notas debido a una serie de molestias inherentes a dicho software que se suman a las habituales en sus mensajes. |

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Allá va un lector en pleno watergate. Su olfato es implacable, y aquí huele raro. No es posible que a una sola persona le dé tiempo a escribir cinco párrafos en una semana, y menos levantándose a las once. Para eso hace falta una familia como poco, una familia muy bien documentada y en donde cada uno de sus miembros esté especializado en un tema recurrente: sexo, drogas, Richard Strauss, adolescencia, squash... Los diferentes departamentos han de coordinarse. El engranaje no debe fallar. En lo alto de la pirámide, el cabeza de familia, es decir, yo, empalma cada retazo de información que le traen y lo barniza para que todo tenga esta pátina tan característica. Obviamente es él quien se lleva la gloria mientras que a sus hijos les bailan las muelas en la biblioteca por falta de luz solar. Algún día harán una cámara oculta de todo el proceso y os odiaréis por haber sido el último eslabón de la cadena. En respuesta a tu pregunta, me confirman que, en efecto, si todos los animales ecuatoriales fueran capaces de dar coba, Halloween y Acción de Gracias caerían en el mismo día, concretamente el ocho de marzo. No se espera que esto vaya a suceder al menos en las próximas tres décadas, así que puedes bajar la guardia. La doble disyuntiva que se me plantea ahora de convertirme al mismo tiempo en mito y siervo del peón de una cadena de montaje me suscita una mezcla de recelo y gusanillo. Si te parece bien, te envío a Jonás, el más cascado de mis hijos, para ocupar ese puesto los primeros días y comprobar a distancia si merece la pena. Dale un Petit Suisse cuando llegue. El Replicante |
