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Vamos con la D. Sólo tenéis que copiarla en un documento de Word, imprimirla, rellenar los espacios que yo he dejado en blanco y firmarla. Buena suerte. Muy señor mío: Me dirijo a usted en calidad de representante de una parte de su plantilla, concretamente la ubicada en el sector ____, dedicada a __________, y cuyos nombres figuran al pie de este documento junto con sus respectivas firmas. Por la presente, le transmito el malestar de los abajo firmantes debido a un asunto menor del que usted jamás habría tenido noticia si el respeto jerárquico y el pudor obrero no fuesen valores tan degradados hoy en día. Resulta que el encargado de esa sección tiene por costumbre sintonizar durante la jornada laboral una emisora de radio en la que programan música de baile elaborada con máquinas. Dentro de esta rama musical existen diferentes subgéneros, y el que suena en su centro de trabajo viene a ser el más liviano y lúdico de todos, un deslumbrante fogonazo cromático, un exultante canto a la vida y a la juventud. Se trata de una música cuyas características rítmicas la hacen idónea para armonizar la faena en una cadena de montaje. Usted probablemente no sepa nada de esto, ni falta que le hace, puesto que su responsable de recursos humanos parece una persona competente, y ha sabido elegir para este controvertido puesto a alguien capaz de llegar a la conclusión de que si a la vacas les ponen Mozart para que den más leche, al proletario hay que darle caña para que ensamble más deprisa. Pero mis representados se niegan a verlo de esta manera y me conminan a hacer valer sus derechos mediante este redacto. Infórmese de si tales derechos realmente existen, porque yo no lo sé, y en caso afirmativo, despídales a todos sin miramientos aunque tenga que dejarse una pasta en indemnizaciones. De lo contrario, empezarán deshaciéndose de aquel valioso profesional que mencionaba yo antes y terminarán montando piquetes para escuchar Jarabe de Palo en el hilo musical. Sin otro particular, me despido quedando a su entera disposición. El Replicante |

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En este relato tuyo advierto dos despropósitos lamentables. El primero es que un marica “de edad avanzada” te entre por la calle así por las buenas. Un marica “de edad avanzada”, si aspira a conservar un mínimo de dignidad, no debería insinuarse a chicos jóvenes de esa manera, porque hay muchas más probabilidades de que el chico en cuestión sea heterosexual y no gay, y si no lo es, muy pocas de que sea gerontófilo. Por lo tanto, es una osadía por su parte aspirar a algo de ti por la jeta, sin ofrecer al menos dinero a cambio, como si tuviera que haber algo en él que a ti te tenga que interesar. El segundo está en que tú no te sintieras halagado por esa insinuación. Vale que eres un machote y un campeón, y que un sexagenario salido a ti ni te va ni te viene. Pero lo que ese hombre te está dando (que no lo que le gustaría darte) es sólo información inofensiva que nunca está de más: estás bueno, despiertas deseo y hay gente que follaría contigo. Y poder mascar un rato ese dato en la cabeza siempre es reconfortante, amigo Bruman, porque si has provocado eso en él, también podrás provocarlo en otras personas que te motiven más. No me vale la chorrada de que temes por tu integridad anal, eso es una gilipollez y lo sabes. Si, por lo general, te alegra cualquier cumplido venga de quien venga, ¿por qué no pasa lo mismo con los concernientes a tu físico? La próxima vez, si eres capaz de balbucear un “gracias, pero no” al tiempo que reanudas el paso dejando una estela de fragante lozanía, habrás ascendido un grado en la escala de calidad humana. El Replicante |

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Querido melómano: jódete. Lo que sucedió el fin de semana en Festimad fue un castigo divino en el que dos pájaros cayeron de un mismo disparo de la providencia. Por una lado, los cutres mercachifles que organizan tal aberración año tras año, y por otro, los costras como tú que les seguís el rollo creyéndoos alternativos y vanguardistas. Bueno, muy vanguardistas espero que no os creáis, porque pagar noventa euros por escuchar a Prodigy, Marilyn Manson o System of a Down denota de todo menos interés por lo nuevo. Ojo, que eso no es malo. Nadie dice que en la inopia no se pueda vivir feliz. Me llama la atención eso que dices de “polvo, polvo y más polvo. soy alérgico, nadie avisó de la situación”. ¿Qué tipo de aviso esperabas encontrar en el folleto ese que te llevaste tan bien estudiado? ¿Algo en plan “Cabe la posibilidad de que el festival termine como cada año hecho un estercolero e infectado de insensatos musicales que vandalicen las instalaciones y pongan en peligro la integridad de asmáticos, alérgicos y nenazas varias, a los que rogamos se queden en Chueca.”? En mis tiempos, cuando tocaba empastillarse en mitad de un erial, uno iba resignado a sacrificar comodidad, higiene y salud. Pero a ti el polvo te pilló sin el Ventolín. A ver si para la próxima lo trasladan desde Fuenlabrada a La Moraleja, que ahí juegan más al golf y habrá césped bien regado. Polvoriento o enfangado, Festimad siempre ha sido una mierda. Lleva siéndolo una década, pero a algunos aún os pilla por sorpresa. La mejor forma de protestar no es escribiéndome una queja, que yo agradezco respondiendo, sino dejando de ir el año que viene. Tal vez así les obliguéis a ponerse a la altura de otros festivales que hay en este mismo país. Pero no, el año que viene volverán a traer a Marilyn Manson, tengan o no algo que ofrecer, y volveréis a picar. Al tiempo. El Replicante |

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Señor Germen de la Patata, que hace un año no supiera usted lo que era un cónclave tenía un pase y un chascarrillo. Que no lo sepa a estas alturas, con el coñazo que ha dado Paloma Gómez Borrero de un tiempo a esta parte, le delata como un protozoo cognitivo. Lea:
Por lo tanto, por más que viaje a Florencia y la expolie de arriba a abajo, su habitación nunca podrá ser un cónclave. Una vez reorientado en ese aspecto, me asaltan tales dudas acerca de su capacidad de percepción que me desaniman a prolongar nuestra amistad. Usted es una de esas personas que me hace creer que agradece la ayuda, pero que son tan incapaces de procesarla que ni se dan cuenta de no poder hacerlo. Esto no les priva de sustraer una honda satisfacción de todo el asunto: la de ver su nombre publicado. Eso les pierde, y entonces se lanzan a dar palos de ciego ansiando desesperadamente otro relámpago de inspiración divina que les permita revivir ese instante. Porque no me va a negar que la parida esta de que se hace pajas en todas partes no me la intentó colar hace meses, y ahora la emprende de nuevo sobornándome con el caramelito de que le estoy ayudando a pulirse porque se ha comprado cuatro mariconadas en un mercadillo. Con todo y con eso, le quiero dar una última oportunidad. Me va a tener que demostrar que tiene, como me ha hecho pensar hasta el momento, sensibilidad suficiente para asimilar un alarde de excelso manierismo. Deberá encontrar y escuchar el primer dueto entre Octavian y Sophie del segundo acto de “Der Rosenkavalier” (El caballero de la Rosa), ópera de Richard Strauss estrenada en 1911, es decir, un título relativamente moderno. Dura unos ocho minutos y se llama “Mir ist die Ehre widerfahren”. Googléelo. EMúlelo. Espero comentario tanto de la partitura como del texto, así que no olvide localizar una traducción del libreto. Deseche la idea de arrearme un copy-paste, me daría cuenta. Tómeselo en serio, será su última oportunidad de subir a esta tribuna. El Replicante |

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Sí, sí que jode. Pero jodería aún más si esas observaciones no vinieran de alguien que me ha escrito seis cartas en las últimas dos semanas, y de las que se extraen fragmentos de esta guisa:
Comprende que con estos antecedentes tu bofetada ortográfica quede algo amortiguada. Como no puedo rebatirte tus correcciones, porque tienes más razón que un santo, había pensado en mofarme un rato de esta perseverancia tuya y así conservar algo de ese halo de displicencia que tanto te pone. Pero no lo voy a hacer, porque ahora que releo esta antología de perlas descontextualizadas mi instinto de conservación se pone en guardia y me sugiere prudencia. Voy a ser franco: me acojonas. Tú pareces uno de esos mitómanos que necesitan iconos para dar sentido a sus vidas, y que me aspen si me equivoco, pero juraría que me has echado el ojo. Pues bien, no necesito fans fatales. No necesito contribuciones a granel por parte de nadie, ni cibercolegueo, ni secretarios. No necesito que nadie me dedique más tiempo del que le lleve leer esta sección, ni que hagas un cursillo de hacker para rastrear mi IP, localizar mi dirección física y venir a mi casa a rebanarme el cuello, cosa que intentarás en cuanto asumas que lo nuestro es imposible. Sé que mi labor es miserable, pero no tanto como para merecer el mismo final que John Lennon. Así que tengamos la fiesta en paz. Y reza para que nada raro me pase porque ya todo mi entorno ha sido alertado contra ti, y tengo colegas muy chungos que también rastrean IPs en sus ratos tontos. El Replicante |
