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Yo, por mi parte, intentaré alargarme lo justo para no convertirme en otra razón por la que usted deje de existir. No, no es vanidad por mi parte, sino la mejor manera a mi alcance de devolverle el detalle que ha tenido con mis lectores dignándose a participar en esta sección. ¿Qué sería de mis comemocos sin huelesarros como usted? Y una vez cumplidas las cortesías, vamos con lo suyo. ¿Exactamente qué faceta de su vida es esa que le hace creerse tan especial? ¿Que a sus años intente camuflar su homosexualidad pensando que podrá cumplir con las mujeres eternamente, y por ende, formar una familia y vivir el resto de su vida guardando las apariencias? La mayoría de los maricas piensan lo mismo hasta que terminan por rendirse ante la evidencia, aunque algunos insisten después de llegar a ese punto convencidos de que así darán más morbo. ¿Por su afición a cultivar y cosechar materia orgánica en descomposición dentro de tu boca para su usufructo personal? Le sorprendería de lo que es capaz esa gente por cuya aprobación y afecto tanto se desvive, lástima que ellos no tengan medios para sincerarse sin perder el anonimato. Por cierto, no deje de aportar ese dato en sus tanteos preliminares on-line. Diezmará sus posibilidades, pero si consigue concretar una cita pese a ello tenga por seguro que será el hombre de su vida. En fin, que se relaje. Búsquese un nuevo modelo de conducta porque no parece que Amelie le esté haciendo ningún bien. Es verdad que ella también jodía con el correo ajeno, pero siempre con buena intención. Yo le recomendaría alguien más viril, no sea que empiece usted a echar pluma y cuando se decida a contarle sus cosas a su gente la escena no sea tan melodramática como a usted le gustaría.El Replicante. |

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Vaya, así que trabaja también por la privada. Bribonzuelo. Y yo que le tenía a usted por un humanista. Bueno, poco más puedo añadir sobre su caso que no le haya dicho ya. Supongo que habrá sopesado la posibilidad de dedicarse a la investigación y apartarse así del trato con la chusma. Pero, ¡ay!, olvido que no es usted más que un médico de cabecera, con un envidiable ojo clínico, eso sí. Fíjese que yo tuve que contagiarle las ladillas a otro colegiado colega suyo, internista por cierto, para poder percatarme de ellas. Ahora que lo pienso, estoy seguro de que esa persona se solidarizaría con usted. Tenga en cuenta que él sí tuvo que chuparse sus añitos de residente, en urgencias nada menos, lidiando con cosas que usted sólo verá en “Hospital Central”. ¿Alguna vez le ha perseguido un gitano navaja en mano por haber ordenado que le lavaran la vagina a su esposa, quitándole el olor a hembra? ¿O qué me dice de los preocupados progenitores que acuden en plena madrugada solicitando los servicios de psiquiatría para atender a su hija porque se niega a llegar a casa a la hora que le dicen? Supongo que no le sonará nada de esto. Como buen peón de la sanidad su carrera es gris hasta en la casuística. Tenga, pues, la amabilidad de no volver a escribirme haciéndose el mártir, que no es usted Miguel Servet precisamente.El Replicante. |

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Estimada doctora: Me arrimo a mi teclado con el ánimo de transmitirle mi enhorabuena por el buen trabajo que viene desempeñando y cargarme en su puta vida. Es por gente tan eficaz como usted por la que me veo forzado a malgastar mi talento en despropósitos como este y seguir viviendo a expensas de mi familia, algo que, por otra parte, no me reporta excesivos inconvenientes, no le voy a engañar. Sin embargo, eventualmente se presentan ocasiones en los que termino a merced de individuos como estos a los que usted tutela, cuya capacidad no les permite ver más allá de la amenaza que para ellos represento y cuya asertividad, esa asertividad que con tan lamentables consecuencias usted inculca, les anima a adulterar mi voluntad con su criterio, mi campo visual con su presencia y mi espacio vital con su aroma. Intenté poner remedio a esta situación haciéndome pasar por uno de ellos, en balde. Alguien tan competente como usted me detectó a la primera de cambio y sólo conseguí un contrato en prácticas a media jornada. Es ahora a esa persona a la que tienen que tutelar, amén de alimentarle con pajita y facilitarle la micción con una sonda, tal fue mi frustración y cabreo. No aspiro a un ático con piscina ni a conducir un Jaguar X-Type. Me conformo con que me dé para volar a Antiqua en el momento del año que me plazca, meterme los ciclos de esteroides que estime convenientes y poder costearme un cultivo de células madre cuando éstos acaben con mi hígado. Así que ya sabe, si quiere hacer algo realmente productivo por esta sociedad, sáqueme de aquí.El Replicante. |

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Hermana, no diga usted sandeces. Ustedes pueden tragar todo el esperma que sea menester sin temor a quedar encintas. Los espermatozoides no sobrevivirán en el caldo gástrico, ni la temperatura de treinta y seis grados y medio que hay en condiciones normales en el interior de un cuerpo humano es la más conveniente para que coronen su misión con éxito. Es por esta razón que los testículos penden como badajos. Por otra parte, me parece una atrocidad lo que han hecho con las hermanas repudiadas, siendo estas, como intuyo, mujeres de gran vocación. Confío no reincidan en tamaña tropelía si, Dios no lo permita, vuelve el infortunio a cebarse con su comunidad. Un hábito huelga lo suficientemente para disimular nueve meses de gestación. Un parto puede coincidir con el coro de maitines, con el de nona o con el de tercia. Aproveche las ventajas de vivir en un convento, siempre hay un coro oportunamente programado para permitir el desarrollo de determinados acontecimientos con la discreción que estos requieren. Piense además que un recién nacido proporciona una excelente manteca que, combinada con anís y almendras, redoblará la reputación que durante siglos ha acompañado a sus polvorones extramuros. El Replicante. |

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Queridos Felipe Alberto y Benito Javier. A pesar de la distancia y la edad que nos separa el cosmos ha querido ligarnos con uno de sus caprichosos vínculos. El coñazo de vuestro padre amenaza con demandarme, Dios sabrá por qué, y supongo que también planea tomar medidas que os atañen a vosotros, tal vez privaros de vuestras clases de judo o restringiros el acceso a mi sección. No debemos permitirlo. Alguien debe encargarse de vuestra educación, especialmente cuando él pasa tanto tiempo ojeando anuncios de burdeles y buscando chivos expiatorios sobre los que volcar la responsabilidad de sus negligencias. Así que por mi bien y por el vuestro, tendréis que guardar las formas durante una temporadita corta, lo justo para que él crea cumplidas sus obligaciones para con la patria potestad y deje de dar por culo. Tenéis que buscar un método para soplaros la polla con más disimulo. Ya me imagino que, como buenos lectores míos que sois, no sois gilipollas, y que hasta el momento os habréis andado con tiento. Pero todo celo es poco. Nosotros sabemos, por más que él diga misa, que soplarse la polla no conlleva grandes escándalos, y que si fuisteis sorprendidos sólo pudo deberse a un exceso de ociosidad y vocación inquisitorial por su parte. Vosotros controláis sus horarios, así que ceñiros a ellos. También os recomiendo que reservéis parte de vuestro exiguo presupuesto para autoprocuraros vuestros zumos de tomate. Tarde o temprano comenzaréis a sisar en el bolso de vuestra madre, y nada mejor que estrenar el hábito con un propósito tan saludable como este. Para acabar, tengo que advertiros que me ha dejado muy preocupado eso de que les estéis perdiendo el respeto a vuestros vecinos sudamericanos. Sin duda, se ha producido en error de interpretación que conviene corregir cuanto antes. Veréis, esa gente ha tenido el valor de renunciar a la seguridad de su hogar y a sus seres queridos por circunstancias que nunca os desearía, y sólo por eso merecen toda vuestra solidaridad. Si os parecen feos existen dos formas políticamente correctas de manifestarlo: la primera es ir al cementerio de Down, en Kent, Inglaterra, y orinar sobre la tumba de Charles Darwin. La segunda, esperar unos años a que tengáis edad para ejercer vuestro derecho al sufragio y votar en contra del PP por establecer un acuerdo de regulación de flujos migratorios con El Ecuador cuando podrían haberlo hecho con Brasil, Argentina o Venezuela, países que también lo necesitaban y habrían elevado el listón estético del mestizaje ibérico.El Replicante. |
