Historia de Amor *

Miquel llevaba ya tres pastillas en el cuerpo y la mezcla comenzaba a resultar devastadora para su derruído cerebro. La última rula hizo que sus ojos se giraran del revés y notara espasmos por todo el cuerpo, cayendo de rodillas enmedio la pista entre histéricas carcajadas; cuando volvió en sí de nuevo unos segundos más tarde, allí estaba ella, hermosa como una pegatina nueva para su coche forrado con tunning, completamente ciega como una rata y con las mandíbulas haciendo escorzos imposibles.

Entre tambaleos y escupiendo mucosidades profundas durante el trayecto, se acercó hacia ella con los ojos inyectados en sangre y moviendo su cuerpo al ritmo de la música que era incapaz de escuchar, entonces se encontraron frente a frente. Romualda había perdido la cuenta de las clenchas de farlopa que se había arreado junto a su amiga Ainoha, también conocida como "la puta cocainómana de mierda" entre sus amistades, y fue ella, la puta cocainómana de mierda la que le señaló con el dedo a Miquel...-"Mira que bueno está ese...el que está de rodillas oliéndose los sobacos"- y Romualda quedó prendada de esta apocalíptica visión.

Su primer encuentro fue igual de apocalíptico, él intentaba hablar sin que terribles esputos de baba viscosa salieran por su boca mientras ella contenía su brutal hemorragia nasal con una compresa usada que se había encontrado en el baño. Se miraron con ojos desorbitados durante unos segundos que les parecieron milésimas (en realidad fueron 25 minutos) y se arrojaron desesperados a devorarse mutuamente. Los allí presentes no daban crédito al espectáculo, pues era el rollo más viscoso y escatológico que habían visto jamás: Romualda tenía la cara cubierta en sangre y el pantalón blanco habia dejado de serlo tras restregarse por el suelo del cuarto de baño mientras que Miquel, guapo todo él, tenía regueros de vómito fosforescente por todo el pecho y la comisura de su boca...por no hablar de que se había orinado encima varias veces.

La amiga toxicómana de Romualda empezó a vomitar, la múscia hardcore sonaba estridente y con un ritmo inacabable mientras el resto de los presentes, asqueados por el espectáculo empezó a regurgitar al igual que Ainoha, formándose en escasos segundos la reacción en cadena de vómitos más grande jamás observada por ojo humano.

Media hora después la gente salía despavorida de la discoteca, el hedor resultaba insoportable y hasta los discjockeys habían dejado puesta una cinta de Camela para animar a los presentes a abandonar la sala... y allí enmedio, entre un mar de desechos humanos y otras sustancias de procedencia desconocida, seguían Miquel y Romualda, fundidos en un viscoso abrazo de amor psicotrópico... sin duda, una pareja feliz...


- The End -