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El director de cine Juanma Bajo Ulloa había anunciado antes
de la gala de entrega de premios del VII Salón Internacional
de Cómic que tenía previsto realizar un espectáculo
llamativo para sorprender a la audiencia.
Las tres administraciones públicas que apoyan el certamen
aseguraron ayer que no conocían el contenido de la gala,
y que de haberlo conocido no lo habrían autorizado.
Nadie daba crédito a lo que estaba ocurriendo delante de
sus narices.
Sobre el escenario, una mujer comenzó a hacer un 'strip-tease'
hasta quedar completamente desnuda. Después, quitó
los pantalones a un actor que se encontraba junto a ella y comenzó
a hacerle una «suculenta» felación.
«Fue claro y directo», relatan testigos presenciales.
Los espectadores se daban con el codo unos a otros con los ojos
como platos. «¡Se la está
chupando!», comentaban por lo bajo y con no poco
desasosiego. Acto seguido, la pareja situada sobre el escenario
se enzarzó en un coito largo realizado en varias posturas
para no aburrir al respetable. El público quedó
boquiabierto, pues la pareja se recreaba y se demoraba en un acto
sexual que se prolongó durante unos diez minutos.
Y automáticamente saltó el escándalo. ¿Por
qué? Pues porque los asistentes no se encontraban en una
sala de espectáculos pornográficos, sino en el acto
de entrega de premios del VII Salón Internacional del Cómic
de Granada, organizado con dinero público por la Junta
de Andalucía, la Diputación de Granada y el Ayuntamiento
de Granada. Todo ocurrió en la noche del pasado viernes.
Las
voces de protesta no se dejaron esperar ante lo que estaba ocurriendo.
De hecho, representantes de las administraciones se dirigieron
inmediatamente al director del Salón del Cómic,
Alejandro Casasola, para recriminarle lo que allí acontecía
y para exigirle explicaciones. Casasola ofreció su dimisión
sobre la marcha y puso su cargo a disposición de las entidades.
La
única explicación que dio el director del Salón
del Cómic, según relataron ayer dos de las tres
partes implicadas, fue la de que la idea del acto había
sido encargada al director de cine Juanma Bajo Ulloa y que éste
se había responsabilizado de preparar y diseñar
el acontecimiento.
Los
representantes de las tres administraciones se marcharon rápidamente
del lugar para mostrar su repulsa por el espectáculo, que
calificaron de «bochornoso».
Quema
de fotografías
La
polémica entrega de premios se celebró en el edificio
de La Chumbera, en pleno Sacromonte. El acto había comenzado
con la intervención del presentador de la gala y del propio
Alejandro Casasola, que agradeció la colaboración
de las instituciones. Cuando el presentador se disponía
a leer los nombres de los premiados, aproximadamente
una docena de personajes irrumpieron en el escenario con fusiles
de fogueo y ataviados de talibanes. Tras realizar varios
disparos, anunciaron que tomaban el poder de la gala y de todo
el mundo, y acto seguido se personó en el escenario otro
actor que decía ser Bin Laden y que pronunció un
discurso divertido contra Occidente.
Lorca
y la virgen
Instantes
después, los 'talibanes' exhibieron fotografías
de una virgen y de Federico García Lorca y procedieron
a quemarlas junto a otras imágenes de Rosa López
-la ganadora del concurso 'Operación Triunfo'- y
de los clubs de fútbol Real Madrid y Barcelona.
También
arrojaron un avión de papel sobre unas supuestas Torres
Gemelas, que explotaron en un juego de pirotecnia.
Momentos
después, una mujer que había permanecido oculta
bajo un burka -vestimenta usada en Afganistán para tapar
por completo a las mujeres- comenzó a quitarse la prenda
y a hacer un 'strip-tease' ante los presentes. Y al acabar, fue
cuando comenzó a hacer una felación a uno de los
'talibanes', con el que se fundió acto seguido en el mencionado
coito.
Mientras
esta pareja consumaba el acto sexual delante del público
invitado a la entrega de premios del VII Salón Internacional
del Cómic, el resto de los 'talibanes' situados en el escenario
bailaban y cantaban diversas canciones de 'Operación Triunfo'.
Finalmente,
una vez concluido el coito -que duró aproximadamente diez
minutos y en el que la pareja adoptó posturas variadas-
el talibán se colocó de frente al público
y mostró ostensiblemente su miembro viril a los allí
presentes.
Según
las fuentes consultadas, esta pareja forma parte del plantel de
actores que trabajan en la sala barcelonesa Bagdag, un local especializado
en espectáculos pornográficos y que goza de renombre
internacional en este sector.
El
enfado de las tres administraciones que dan su apoyo al Salón
Internacional del Cómic fue monumental ante ese espectáculo,
que calificaron de «injurioso, soez y de mal gusto».
Las
citadas entidades públicas exigieron ayer responsabilidades
a los organizadores de la gala, de la que dijeron que no piensan
correr con sus gastos. Además, pidieron disculpas al público
asistente
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