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PASOS
PARA SOBREPONERSE A LA MASTURBACIÓN Mark E. Petersen
Consejo de los 12 Apóstoles Ten confianza en que puedes curarte
de tu dificultad. Muchos lo han hecho, hombres y mujeres, y tú
también puedes si tomas la determinación de que debe ser
así.
Esta determinación es el primer paso. Ahí es donde comenzamos.
Debes decidir que vas a terminar con esta práctica, y una vez hecha
esta decisión, el problema se reduce enormemente. Pero debe ser
más que una esperanza o un deseo, más que saber que es bueno
para ti. Debe ser una auténtica DECISIÓN.
Si verdaderamente determinas que te vas a curar, tendrás la fuerza
para resistir cualquier tendencia que puedas tener y cualesquiera tentaciones
que puedan surgir.
Tras haber tomado esta decisión, observa las siguientes normas
específicas:
Una Guía para el Autocontrol:
1. Nunca toques tus partes íntimas excepto durante los procesos
normales del aseo.
2. Siempre que sea posible, evita estar solo. Encuentra una buena compañía
y permanece con esa buena compañía.
3. Si estás asociado con otras personas que tienen este mismo problema,
DEBES TERMINAR CON ESAS AMISTADES. Nunca te asocies con otras personas
que tengan la misma debilidad. Nunca supongas que dos de vosotros váis
a abandonar el vicio juntos, nunca lo hareis. Debes apartarte de ese tipo
de gente. Su simple presencia mantendrá tu problema en primerísimo
plano en tu mente. El problema debe SACARSE DE TU CABEZA porque ahí
es donde realmente existe. Tu mente debe estar en otras cosas más
saludables.
4. Cuando te bañes, no te admires en un espejo. Nunca estés
en el baño más de cinco o seis minutos, lo justo para bañarte,
secarte y vestirte, Y LUEGO SAL DEL CUARTO DE BAÑO yendo a una
habitación donde esté presente algún miembro de tu
familia.
5. Cuando estés en la cama, si es ahí donde tienes principalmente
el problema, vístete para dormir de forma lo bastante segura para
que no te resulte fácil tocar tus partes vitales, y para que resulte
difícil y costoso en tiempo quitarte esas ropas. Para cuando hayas
empezado a quitarte las ropas protectoras habrás controlado tu
pensamiento lo suficiente para que te abandone la tentación.
6. Si la tentación parece superarte mientras estás en la
cama, SAL DE LA CAMA, VE A LA COCINA Y PREPÁRATE UN TENTEMPIÉ,
incluso si estás en mitad de la noche, incluso si no tienes hambre,
e incluso a pesar de tu miedo a engordar. El proósito de esta sugerencia
es que OCUPES TU MENTE EN CUALQUIER OTRA COSA. Eres un esclavo de tus
pensamientos, por así decirlo.
7. Nunca leas material pornográfico. Nunca leas acerca de tu problema.
Recuérdalo: "Tras un pensamiento viene un acto". El patrón
de pensamiento debe cambiarse. No debes permitir que este problema permanezca
en tu mente. Cuando consigas esto, pronto estarás libre del acto.
8. Pon pensamientos sanos en tu mente continuamente: libros eclesiásticos,
las Escrituras, sermones de los Hermanos. Convierte la lectura de al menos
un capítulo de las escrituras en un hábito diario, preferiblemente
de uno de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento o del Libro de Mormón.
Los cuatro Evangeios, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, sobre cualquier otra
cosa de la Biblia, pueden ser de ayuda por sus edificantes cualidades.
9. Reza. Pero cuando reces, no reces por tu problema, porque eso tenderá
a mantenerlo en tu cabeza más que nada. Reza por tu fe, reza por
tu entendimiento de las Escrituras, reza por los Misioneros, las Autoridades
Generales, tus amitos, tus familias, PERO MANTÉN EL PROBLEMA ALEJADO
DE TU MENTE NO MENCIONÁNDOLO NUNCA, NI EN CONVERSACIÓN CON
OTROS NI EN TUS PLEGARIAS. ¡MANTÉNLO _FUERA_ de tu cabeza!
La actitud de una persona hacia su problema tiene un efecto sobre cuán
fácil es de superar. Es esencial que se haga un firme compromiso
para controlar el hábito. Al mismo tiempo que una persona entiende
sus razones para el comportamiento y es sensible a las condiciones o situaciones
que pueden disparar el deseo del acto, desarrolla el poder de controlarlo.
Se nos enseña que nuestros cuerpos son templos de Dios, y deben
estar limpios para que el Espíritu Santo pueda permanecer en nosotros.
La masturbación es un hábito pecaminoso que arranca a uno
del Espíritu y crea culpabilidad y tensión emocional.
No es físicamente peligroso a no ser que se practique en extremo.
Es un hábito totalmente centrado en uno mismo, secreto, y de ningún
modo expresa el uso propio del poder procreativo dado al hombre para satisfacer
propósitos eternos. Por ello separa a la persona de Dios y frustra
el plan del evangelio. Esta actividad autogratificante provoca que uno
pierda el respeto hacia sí mismo y se sienta culpable y deprimido,
que en casos extremos puede llevar a más pecados. Cuando una persona
se siente espiritualmente impura, pierde el interés en la plegaria,
su testimonio se hace débil y el trabajo misional y otros llamamientos
de la Iglesia se hacen onerosos, no ofreciendo ningún placer y
un éxito limitado.
Para ayudarte a planificar un programa efectivo para superar el problema
aquí se da una breve explicación de cómo funcionan
los órganos reproductivos en un hombre joven. [cortada la explicación
técnica] Es normal vaciar las vesículas seminales ocasionalmente
de noche durante el sueño. Es lo que llamamos "sueños
húmedos". Los impulsos que causan el vaciado vienen del sistema
nervioso central. A menudo se experimenta simultáneamente un sueño
erótico, y es parte del proceso normal. Si un joven se ha estado
masturbando constantemente en lugar de dejar a la naturaleza seguir su
curso, el sistema reproductor está operando a un paso acelerado,
intentando compensar la pérdida de semen.
Cuando el hábito desaparece, el cuerpo seguirá produciendo
a este ritmo acelerado durante un periodo de tiempo indefinido, creando
tensiones y presiones sexuales. Éstas no son dañinas y deben
soportarse hasta que el método normal del sistema nervioso central
para liberarlas se restablezca. Durante este periodo de control deben
hacerse varias cosas para facilitar el proceso y que éste sea más
efectivo. Al encontrarte con tu guía sacerdotal puedes implementar
un programa para superar la masturbación utilizando algunas de
las sugerencias que siguen.
Recuerda que es esencial acordar un programa regular de informes para
poder reconocer los progresos y entender y eliminar los fallos.
Sugerencias:
1. Reza diariamente, ruega por los dones del Espíritu, aquéllos
que te fortalecerán contra la tentación. Reza fervientemente
y en voz bien alta cuando las tentaciones sean más fuertes.
2. Sigue un programa de vigorosos ejercicios diarios. Los ejercicios reducen
la tensión emocional y la depresión y son absolutamente
básicos para solucionar este problema. Duplica tu actividad física
cuando sientas crecer la tensión.
3. Cuando la tentación de masturbarte sea fuerte, grita mentalmente
"¡BASTA YA!" a estos pensamientos tan fuerte como puedas
y luego recita un fragmento de las Escrituras elegido de antemano o canta
un himno inspirador. Es importante apartar tus pensamientos de la necesidad
egoista de ser blando contigo mismo.
4. Márcate metas de abstinencia, empieza con un día, luego
una semana, un mes y finalmente comprométete ano hacerlo nunca
más. Hasta que no te comprometas contigo mismo a no hacerlo _nunca_jamás_
estarás siempre abierto a la tentación.
5. Los cambios de comportamiento y actitud se consiguen fácilmente
a través de una imagen de uno mismo cambiada. Dedica un tiempo
cada día imaginándote a ti mismo fuerte y bajo control,
sobreponiéndote fácilmente a las situaciones tentadoras.
6. Empieza a trabajar diariamente en un programa de mejora personal. Relaciona
este plan con mejorar tu servicio a la Iglesia, mejorar relaciones con
tu familia, Dios y otros. Esfuérzate para aumentar tus habilidades
y talentos.
7. Sal y sé amistoso. Fuérzate a estar con otros y aprende
a disfrutar de trabajar y hablar con ellos. Utiliza los principios de
desarrollo de amistades que encuentres en libros tales como "Cómo
ganar amigos e influenciar a la gente" de Dale Carnegie.
8. Presta atención a las situaciones que te deprimen o que provocan
que te sientas solo, aburrido, frustrado o desanimado. Estos estados emocionales
pueden disparar el deseo de masturbarte como vía de escape. Planifica
con antelación formas de contrarrestar estos periodos "bajos"
por medio de actividades, tales como leer un libro, vistiar a un amigo,
hacer deporte, etc.
9. Confecciona un calendario mensual de bolsillo en una tarjeta. Llévalo
contigo, pero no se lo enseñes a nadie. Si tienes un fallo de autocontrol,
pinta el día de negro. Tu meta será _no tener días
negros_. El calendario se convierte en un fuerte recordatorio visual de
autocontrol y deberías mirarlo cuando sientas la tentación
de añadir otro día negro. Mantén el calendario hasta
que tengas al menos tres meses limpios.
10. Un estudio cuidadoso indicará que has sufrido el problema a
ciertas horas y bajo ciertas circunstancias. Recuerda, detalladamente,
cuáles son tus horas y condiciones particulares. Ahora que comprendes
cómo sucede, planfica romper la pauta por medio de actividades
que la contrarresten.
11. En el campo de la psicoterapia hay una técnica muy efectiva
llamada "terapia de aversión". Cuando asociamos, o pensamos
en, algo muy desagradable con algo que ha sido placentero, pero no deseable,
el pensamiento y sentimiento desagradable empezará a eliminar aquéllo
que era placentero. Si asocias algo muy desagradable con tu pérdida
de autocontrol te ayudará a eliminar el acto. Por ejemplo, si estás
tentado de masturbarte, piensa en tener que bañarte en una bañera
llena de gusanos y comerte varios de ellos mientras lo haces.
12. Durante tu aseo y ducha deja parcialmente abierta la puerta del cuarto
de baño o la cortina de la ducha, para evitar estar solo en intimidad
total. Toma duchas frías y cortas.
13. Levántate inmediatamente por las mañanas. No te quedes
en la cama despierto, no importa la hora del día que sea. Levántate
y haz algo. Comienza cada día con una actividad entusiasta.
14. Mantén tu vejiga vacía. Evita beber grandes cantidades
de fluidos antes de acostarte.
15. Reduce la cantidad de especias y condimentos en tu comida. Cena lo
más ligero posible.
16. Utiliza pijamas que sean difíciles de abrir, pero amplios y
que no te opriman.
17. Evita a la gente, situaciones, imágenes y materiales de lectura
pudieran crear excitamiento sexual.
18. A veces es útil tener un objeto físico que utilizar
para superar este problema. Un Libro de Mormón, firmemente sujeto
en la mano, incluso en la cama por la noche, se ha demostrado útil
en casos extremos.
19. En casos muy severos puede ser necesario atar una mano al armazón
de la cama con un cordón para romper el hábito de masturbarse
en una situación de duermevela. Esto también se puede conseguir
llevando varias capas de ropa que serían difíciles de quitar
medio dormido.
20. Establece un sistema de recompensas por tus éxitos. No tiene
por qué ser un gran premio. Veinticinco centavos en un recipiente
cada vez que superes o alcances un objetivo. Gástalos en algo que
te guste mucho y serán un recordatorio continuo de tus progresos.
21. No te permitas volver a ningún hábito pasado o pauta
de actitud que fueran parte de tu problema. SATÁN NUNCA SE RINDE.
Estáte siempre firmemente y con calma en guardia. Mantén
una actitud mental positiva. ¡Puedes ganar esta lucha! El gozo y
fuerza que sentirás cuando lo hagas darán a tu vida entera
un radiante y espiritual brillo de satisfacción y logro.
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